Cómo vestirse para ascender en el trabajo

April 18, 2018

Hoy les traigo una historia clara, concisa y contada en primera persona de una chica que logró ascender y mejorar su sueldo cambiando su forma de vestir. Siempre estoy leyendo material e historias relacionadas con la imagen en inglés. Como esta me pareció tan simple y verdadera -y no está disponible en español- me tomé el trabajo de traducirla para contárselas a ustedes.

 

A los que quieran leer la historia original en inglés les dejo el link del Huffington Post. A los que no, aquí su fiel asesora, traductora y servidora, les acerca otra versión:

 

Como vestirme como jefa me ayudó a ascender en 6 meses

27/09/2016

 

Alguna vez habrás escuchado el dicho "vestite para el trabajo que deseás, no el trabajo que tenés", y si sos como yo, siempre te preguntaste si eso era relevante, en especial en los ámbitos donde la vestimenta predominante es sumamente casual.

Cuando comencé mi primer trabajo en Nueva York en una agencia de marketing digital en Times Square, pensaba que era genial que el director ejecutivo se presentara a trabajar en una camiseta y jeans que los empleados pudieran usar su último par de Vans blancas. Pero mi novio, como el experto en moda que es, fue tan amable como para aconsejarme que elevara la apuesta de mi vestimenta.

Al principio no me lo tomé muy bien; para mí, él me estaba diciendo que mi estilo era pésimo y por nada del mundo iba a llevar una falda lápiz a una oficina donde hay graffitis en las paredes. […]

Sin embargo, comencé a notar las diferencias de estilo entre los gerentes y los colaboradores. No cabían dudas de quiénes eran los líderes. No es que llevarán traje y corbata pero se vestían como profesionales-camisa de cuello dentro del pantalón, mocasines o tacos, chaqueta casual-y esto lo separaba del mar de los nuevos gestores de cuentas recién graduados. Comencé a elegir en Pinterest "vestimenta casual para el trabajo" de inmediato y marcaba fotos de mujeres con atuendos que dijeran "Yo soy la jefa".

Mi primer intento fue un poco formal e incluso un colega me preguntó si me estaba por ir a una entrevista de trabajo, pero a medida que pasaron las semanas ajusté mis atuendos de manera que me ayudaran a sentirme arreglada y chic. […]

En los meses que siguieron, seguí llevando con orgullo mi apariencia y comencé notar resultados rápidos a nivel profesional. Mis sugerencias se tomaban con mayor seriedad, me encargaron cuentas de mayor envergadura y hasta me invitaban a varias reuniones con ejecutivos de alto mando.

[…]

Era obvio que la forma en que una persona se presenta dicta la manera en que va a ser tratada. Por completamente superficial y triste que sea esta idea, es verdad. […]

Este proceso de pensamientos se confirmó cuando uno de mis superiores se me acercó y dijo, "Preferimos que vengas vos a una reunión importante en lugar de tal y tal, porque tu apariencia es profesional y das con la imagen adecuada". […]

Después de seis meses de trabajar como una loca y mantener la imagen necesaria, reuní el coraje suficiente para pedir un aumento algo precoz. Sin dudarlo, mis jefes aprobaron el aumento ¡y me dieron un ascenso! Más adelante descubrí que no se suele ascender a los empleados hasta después de su primer año, pero yo estaba trabajando en forma excelente y convirtiéndome en una líder en nuestra división. […]

Han pasado algunos años y sigo fomentando la estrategia de "vestir para la ocasión" a mis amigos y colegas por los enormes beneficios que recibí aplicándola. Hasta ahora he recibido varios ascensos y aumentos mucho antes de los plazos acostumbrados y atribuyo mi crecimiento al hecho de presentarme como líder en la oficina.

 

Lo mejor fue que no necesité un guardarropa completamente nuevo para verme profesional. Comencé por elegir algunas prendas clave como un blazer o pantalones de seda que combinaba con prendas más casuales que tenía en mi armario. Cuando pude permitírmelo, comencé reemplazar mi ropa vieja con prendas de la mejor calidad que podía pagar en una paleta de colores básicos para que pudiera combinar fácilmente mis atuendos todos los días. Ahora puedo decir que estoy enamorada de mi guardarropa reducido pero bien seleccionado y me siento arreglada aun si simplemente salgo por un café. Esto ha mejorado mi experiencia profesional, pero además ha mejorado mi autoestima en general y simplemente con eso creo que ha valido la pena.

— Zabrina Janda, Coach en claridad y transformación, www.zabrinajanda.com

 

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